Una defensa de ese idioma antiguo

Sure, I take jabs at Latin (often in Spanish), but I can definitely respect it (again, in Spanish)

Sin duda si se es estudiante de otro idioma, y se tiene muchas ganas, naturalmente se va a defender su propio idioma secundario.  Para yo mismo, tengo mucho orgullo en mi lengua adoptada, y a veces me siento como si tenga que defender sus calidades buenas.  El hecho que, por los inmigrantes mexicanos y latinas, el español es uno de los idiomas más útiles en los Estados Unidos hoy en día, para dar un ejemplo.  También, una parte enorme de aprender la mayoría de idiomas es la habilidad de hablar, y eso es uno de mis partes favoritas del idioma.  Por mi parte, esta calidad que tienen muchas lenguas, es lo que falta en una de las lenguas más antiguas: el latin.

No estudio el latin; al principio de mi carrera lingüístico yo tenía escoger entre el español, el francés, y el latin.  Vacilé entre el español y el latin; alguna gente me dijo que el latin era bien para entender el inglés mejor, pero yo quería poder usar mi idioma nuevo para comunicar con voz.  Escogí el español por esta razón; el latin me pareció bien, pero el echo, do lo que puedo contejurar, es  que no se habla mucho con el latin.  Esos lo quien me concocen probablamente pueden estar de acuerdo cuando digo a mi me gusta hablar.  Diga lo que diga, es algo importante para mí.  Y cuando encuentro otro "hispanohablante" trato de aprovecharlo, a veces a la consternación de francitos o eruditos de latin en mi compañía.

No voy a mentir.  A veces me gusta la confusión... pero trato de no disfrutarlo demaciado.

Sin embargo, aunque no yo entienda el latin, es importante... no, es esencial que nosotros que hablamos idiomas romanticos demos nuestro respeto al latin.  Que me deje hacerse usted una pregunta: si no tuviéramos esta lengua de los Romanos, ¿estaríamos en el mismo lugar que estamos hoy?  El latin es el abuelo de nuestros propios idiomas, y por ser miembro de la familia de lenguas tenemos que aceptar con brazos abiertos y respetar a nuestros viejos.  Sí, podemos hacerse bromitas al idioma y los eruditos, como hacen familias, pero no podemos olvidar de dónde vienen nuestros idiomas.

The End

0 comments about this work Feed