asombro

Juan abrió su boca, pero no podía hablar cerca de la chica. Sólo la miró con boca abierta y con ojos desorbitados. Totalmente ha olvidado de su perrito enfermo. Después de un rato de silencio, la chica ha dicho, con voz de un ángel, “¿Buenos días, cómo les pueda ayudar a ustedes?” Juan se ha puesto rojo y cerró su boca, pero siguió mirando la chica, y ella le ha dado una sonrisa amable. Al final, la abuela ha hablado. “Nuestro perro...está enfermo, no come nada y tose todo el día...”

 

The End

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