Los efectos secundarios de Twitter

Había leído en algún lugar de la red la forma en la que unos jóvenes japoneses se habían puesto de acuero para morir juntos y de la misma muerte. La receta era complicada, pero nada que no se pudiera hacer con un poco de maña y tiempo. Lo consulté con mis amigos y todos estaban de acuerdo en que no había falla alguna en el plan. Lo que pasó fue que olvidé atarme el cordón de uno de los zapatos y en lugar de caer en la tina de ácido, me golpeé en la cabeza con el borde. En eso se nota la superioridad técnica de los japoneses.

The End

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