La secta.

Presionó la aldaba con forma de mano agarrando una esfera, que se encontraga en el centro de la puerta, cuando intentó imaginar por unos segundos quién le abriría la puerta; si sería un hombre o una mujer, la estatura, la forma de vestir... Cuando se encontraba imbuído en tales pensamientos, una mujer de mediana edad y pelo anudado en una coleta, lentamente separó el pasador que se hallaba detrás y abrió un resquicio de la puerta del orfanato.

Esteban era detective y por encargo de su último cliente había venido a parar a esta casona a las afueras de la ciudad. Buscando el paradero de una adolescente había acabado, un poco mojado, porque llovía, justo a las puertas del orfanato.

Jesús Amandez, fotografo profesional, achacaba no recibir noticias de su ex esposa y de su hija desde hace algún tiempo. Cierto día recibió una llamada anónima de una voz femenina y joven  que se grabó en el contestador; en el mensaje se decía que Miriam se hallaba en tal dirección, no más explicaciones; un mensaje corto y ahogado por las prisas.

Ana, su esposa de origen italiano, negó que tal mensaje fuera relacionado con su hija y para demostrarlo le pasó el teléfono después de llamarla a Italia ya que estaba pasando las vacaciones con sus abuelos en Milán. Seguidamente a tal conversación hubo tres llamadas más de tres personas anónimas preguntando si tal número correspondía a la dirección que su hija le había dado anteriormente.

La semana siguiente recibió una carta sin remite: la carta tan sólo contenía una fotografía de Miriam. El remitente de nuevo había escrito rápidamente y la caligrafía era ondulada.

Tales coincidencias dieron que pensar a Jesús que ni corto ni perezoso, se embarcó en la tarea de contratar un detective. Acudir a la casona personalmente no le pareció seguro.

Se aseguró de rebobinar el contestador y escuchar el mensaje una y otra vez para dar credibilidad de que era una voz juvenil pero no reconocible.

Esteban había tomado nota de todos dichos detalles. Pero el supuesto orfanato no le parecía lo que su nombre indicaba y en definitiva, sus sospechas fueron acertadas: 'esto es una casa privada'.

 

 

The End

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