Cabaña en el bosque

El dueño era Don Saúl, un antiguo compañero del padre de Abel; durante su época juvenil, juntos construyeron buena parte de los caminos del norte del país. Ambos se jubilaron casi al mismo tiempo, lo que les permitió mantener (o renovar) su amistad con su nuevo carácter de jubilados.

Abel estuvo encargado de establecer el contacto y rentar la cabaña. Debido a su edad, Don Saúl la ocupaba en muy pocas ocasiones. Eran sus sobrinos, y esporádicamente algunas amistades, quienes realmente la disfrutaban, vacacionando con la familia. Su magnifica ubicación hacía de la cabaña un lugar soñado para pasar una  temporada de descanso y diversión; se podía llegar a ella en el auto, aunque no se encontraba cerca de ningún camino principal, lo que le daba un aire de paz y tranquilidad. A la orilla de un lago con aguas claras y tranquilas, con abundantes peces, para delicia de los aficionados a la pesca. Amueblada con sobriedad, pero llena de detalles prácticos, como el asador en el jardín.


Así, después de una velada de dominó, cerró el trato. La cabaña estaba a su disposición por toda una semana.

The End

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