La casa de los espejos y otras historias.

Una serie de historias cortas y no conectadas sobre terror que, además de ser lo primero que escribo, espero que gusten.

                                             La casa de los espejos.

Se despertó bien entrada la mañana, casi a medio día. Su cama parecía mucho más cómoda de lo habitual, "Lo normal las mañanas de Domingo" pensó. En un primer momento se sintió confuso y no habría sabido decir donde estaba, aunque esa sensación para el: Un chico joven que habiendo pasado los veinte años no llegaría a tener veinticinco no era, ni mucho menos, una sensación nueva.

No tardo en reconocer el dormitorio de su apartamento. Sus posters, sus discos, el desorden que cabria y esperar y sus posesiones mas preciadas: La gran cantidad de libros sobre divulgación científica y filosófica que había podido conseguir a lo largo de los años, siempre había disfrutado de la lectura divulgativa pues esta era un medio para satisfacer la enorme curiosidad que le había caracterizado desde su más temprana edad. Esta curiosidad era, sin duda, el rasgo más destacado de su personalidad, no había modo de hacerla callar y había influido en gran medida en la mayoría de las decisiones que podía recordar. De pequeño se había acostumbrado a colarse en sitios prohibidos como obras, museos cerrados e incluso una vez traspaso el imponente cordón policial amarillo de la escena de un crimen y, que le echaran prácticamente nada mas entrar, no hizo sino aumentar su curiosidad por todo lo macabro y escabroso.

No recordaba nada de la noche anterior, sin embargo, el horrible aliento que tenia en la boca era explicación más que suficiente del porque. Otro hecho (probablemente fruto del alcohol también) que le llamo la atención fue que era incapaz de recordar que había soñado aquella noche cuando otra de sus peculiaridades era que, no solo siempre recordaba sus sueños, sino que estos le apasionaban: Era un soñador en él sentido más literal de la palabra, no creía en el significado de los sueños ni nada por el estilo ya que él siempre había sido partidario de la visión racional de estos como "imágenes sueltas" de la memoria que el cerebro, cuando esta totalmente libre de nuestra voluntad, distorsiona y reordena formando historias totalmente nuevas. Sin embargo, podía enfrascarse durante horas pensando en la historia que había soñado: Los sueños eran su momento, en ellos él era el protagonista, el héroe, la víctima, el malo y él director de un mundo que observaba tanto desde la perspectiva de un habitante de ese mundo desconocido como desde la de un testigo lejano que se encuentra a salvo.

Se levantó por fin de la cama y se dirigió al baño donde, tirando del espejo, abrió el armarito del que era puerta y agarro su cepillo de dientes. "Tengo que quitarme este horrible aliento de encima si voy a ir a ver a mamá y papá" pensó. Tras cepillarse los dientes, lo que mitigo en parte su horrible aliento, se palpó la barbilla y los mofletes en busca de barba que hubiera que afeitar pero debía de haberse afeitado el día anterior pues apenas notaba tener un poco de pelo. Salió del baño y abrió el armario que había junto a la cama, se quitó su cómodo pijama y se vistió con unos vaqueros y una camiseta lisa azul. Salió del dormitorio de modo que llego a la habitación más grande del apartamento, esta hacia las veces de cocina, comedor y sala de estar. Tenia un hambre atroz (A saber cuanto llevaba sin comer pues era típico de él saltarse la cena cuando salía de bares con sus amigos) de modo que devoro unas tostadas y puso rumbo a casa de sus padres.

Había volado del nido hace años (Aunque en ese momento no sabría decir cuantos) pero no había volado demasiado lejos ya que seguía viviendo en él mismo pueblo en él que había vivido con sus padres. Era un pueblo bastante grande aunque seguía sin haber necesidad de coger el coche para desplazarse por él, sin embargo, gracias a una mala planificación de la línea de tren cercana su pueblo contaba con una modesta estación la cual, salvo por él y otros estudiantes que usaban el tren para ir a la facultad, estaba prácticamente en desuso. Durante su paseo por las calles del pueblo no encontró ni un alma lo cual no llamo, ni mucho menos, su atención pues si ya era habitual que la mañana del domingo hubiera poca gente por la calle la feria había llegado a la ciudad lo que significaba que todo el pueblo estaría allí.

Tras el agradable y despejante paseo llego a casa de sus padres donde se dieron los típicos saludos, una agradable comida casera y una larga sobremesa hablando con su madre y su padre sobre sus amigos, sus estudios y demás. Nada especial. Deberían ser más o menos las tres de la tarde cuando salió de casa de sus padres y se vio sin nada que hacer "No me apetece ponerme a estudiar nada y aun es muy pronto como para quedar con los amigos" pensó. Finalmente decidió dar un paseo por el pueblo, resolución que abandono pasados pocos minutos cuando recordó el cartel de la feria... Sin pensarlo dos veces se puso a buscar uno de esos carteles, no tardo en encontrar un muro lleno de estos y tras comprobar en que zona del pueblo se había instalado la feria se dirigió hacia allí. Durante él paseo fue observando el pueblo a falta de algo mejor que hacer: La mayoría de edificios del pueblo eran grandes chalets de grandes jardines, las calles y casas estaban sorprendentemente limpios (Aunque esta imagen podía ser perfectamente debida a la falta de concentración causada por la resaca). No tardo en llegar a la feria donde, efectivamente, parecía encontrarse todo el pueblo. No tenia nada que no tuviera una feria normal: Había casetas de tiro, un ruido insoportable (Amplificado por la resaca), el barco vikingo, el saltamontes, coches de choque, perritos calientes... Todo montado temporalmente sobre el verde césped que se encontraba en el campo del exterior del pueblo. Apenas llevaba unos minutos deambulando por el parque con la esperanza de encontrar algún conocido cuando reparo en la casa de los espejos, seguramente seria una casa de los espejos al uso, sin embargo, esta despertó su curiosidad pues se encontraba cerrada y tenia un enorme cartel que rezaba "FUERA DE SERVICIO".

"¿Fuera de servicio? ¿Cómo puede una casa de los espejos estar fuera de servicio? ¿Habrá pasado algo dentro? Tengo que saberlo" pensó. Había vuelto a ocurrir, esos ataques de curiosidad presentaban siempre el mismo esquema: Se hacia una serie de preguntas a si mismo, cada una le resultaba más intrigante que la anterior y acababa decidiéndose a resolverlas todas. No tardo en encontrar una entrada abierta, una puerta de servicio sin el candado que debería en la parte posterior de la casa le dio la entrada. "Hacia bastante que no me colaba en ningún sitio, ni siquiera recordaba la última vez" pensó.

La puerta de servicio daba a una pequeña sala, al pulsar el interruptor que se encontraba junto a la puerta se encendió una pequeña bombilla que colgaba del techo: Se encontraba, sin duda, en la sala de control, había un panel lleno de botones y palancas como los que se ven en las películas, una pequeña silla junto al panel y un televisor sobre una mesita que se debería usar para entretener al encargado de turno. La pared frente a la puerta había sido sustituida por un enorme cristal que permitía ver el interior de la caseta, sin embargo, la oscuridad total en la atracción le impedía ver nada. No tardo en descifrar el funcionamiento del panel aunque este pudiera parecer abrumador, busco la sección de "Light" movió todos los interruptores e inmediatamente escucho como trabajaba el transformador que se debía encontrar no muy lejos de la sala de control y como, a través del cristal, visualizaba una pequeña parte del laberinto de espejos. "Con esta luz bastara" pensó. Atravesó una puerta que daba a un largo y estrecho pasillo de mantenimiento, tras pasear uno o dos minutos por él encontró una puerta que daba por fin al lugar al que quería llegar: Salió por lo que desde la perspectiva de un visitante al otro lado no seria más que una pared y se encontró en él laberinto de espejos.

Sin duda daba miedo estar allí solo y él no era inmune a esto "Al menos es mejor que estar totalmente a oscuras" pensó. Sin embargo, continuo hacia dentro del laberinto de espejos, tardo un minuto o dos en levantar la mirada del suelo y darse cuenta de algo escalofriante: No se reflejaba en los espejos. "¿Acaso están fuera de servicio los espejos? Eso es imposible, están enteros y parecen perfectamente pulidos ¿Será que en realidad no son espejos?" pensó. "Esto es mucho peor que estar a oscuras" pensó, en ese momento se sintió invadido por el pánico pero ¿Puede la curiosidad vencer al miedo? en este caso lo hizo y no solo no abandono la casa de los espejos sino que se decidió a averiguar que pasaba. Se acerco a uno de los espejos y comenzó a manipularlo, descubrió que estaba ligeramente suelto de su marco de modo que tiró intentando sacarlo. Y vaya que si lo consiguió: El espejo salió con tanta fuerza que cayo sobre él. Vio como este se le venia encima y sintió un golpe en la cabeza.

Se despertó con un tremendo dolor de cabeza y una bonita herida con sangre reseca en la parte superior de esta de regalo, estaba exactamente en él mismo lugar, sin embargo, este era diferente: Todos los marcos de los espejos estaban vacíos, no había ninguna iluminación artificial y la luz, con un extraño tono anaranjado,  entraba por una serie de agujeros en el techo de la atracción. Cuando se hubo recuperado del golpe y, sin darle importancia a los cambios acontecidos en la estancia, se dirigió hacia la salida que conocía. Volvió por los estrechos pasillos de mantenimiento que ahora mostraban el aspecto de llevar años abandonados a la suciedad que se acumulaba en sus paredes y suelo. Llego a la sala de control donde el panel estaba destrozado, la televisión en el suelo, la silla volcada y el espejo roto. Salió al exterior, todo era diferente: Algunas casetas se habían hundido y las que no, presentaban el aspecto de años y años de dejadez, el aire era seco y arenoso, la hierba verde había desaparecido en pos de una tierra parduzca, tampoco se apreciaba ningún ruido cerca salvo el zumbar del viento, no había ningún signo de vida en los alrededores. La luz tampoco ayudaba, él cielo se veía con un tono anaranjado y plagado de nubes de un color negro que producían la sensación de estar mirando al mas completo vacío. Pero el, seguramente debido al aturdimiento del golpe, no dio importancia a nada de esto y comenzó a andar hacia casa de sus padres, había dejado de pensar, se dirigía hacia allí como si se tratara de un zombie. Por el camino, a falta de algo mejor que hacer, se fijo en el pueblo: Los grandes chalets que seguían en pie presentaban un aspecto horrible y seguramente no tardarían en unirse a sus compañeros caídos y las calles y los grandes jardines se asemejaban mas a un desierto que a un agradable pueblecito. No había nada de vida alrededor, ni siquiera plantas, solo arena y asfalto, siguió caminando hasta llegar donde debería estar la casa de sus padres: Nada. El viejo chalet de sus padres formaba parte del grupo de chalets reducidos a escombros.

Paso mucho tiempo quieto en el sitio limitándose a mirar a su alrededor, el panorama era digno de todas las películas apocalípticas que había visto, sin embargo, era distinto: Estaba claro que allí no había habido personas ni animales en mucho tiempo pero la maleza no había tomado el lugar: Ni hierbas, ni árboles, ni nada, tan solo esa especie de barro parecido a la arcilla que presentaba un aspecto especialmente seco y que, con ayuda de la nueva luz anaranjada, daba un aspecto mucho mas desolador. Contemplando el paisaje pudo pasar minutos e incluso horas hasta que se movió del sitio. ¿El motivo? Un extraño golpe seco que se escucho detrás de él. Entonces se giro y lo vio: Seria aproximadamente igual de alto que una persona pero bastante más grande, tenia cuatro "piernas" (si es que se podían llamar así las cuchillas que usaba para sostenerse), estas cuatro piernas se unían mediante un abdomen al que se unía también lo que él asumió que seria la cabeza, en esta no había (O no se apreciaban) ojos pero si una boca abierta formando una terrible mueca que mostraba varias hileras de dientes increíblemente finos que tan solo se apreciaban por su contraste de color amarillo con él rojo de la boca y por su gran numero.

Entonces corrió. Corrió tanto como le permitían las piernas... Seguía escuchando a intervalos regulares ese golpe seco, dirigió la cabeza atrás sin dejar de correr y lo vio: Lo que fuera le estaba siguiendo, pero no andaba moviendo sus garras sino que saltaba, podía ver como se contraían sus articulaciones en las piernas antes de cada salto y como se elevaba para volver a caer cada vez más cerca. Corrió hacia la feria, hacia la casa de los espejos. Entro rápidamente en la sala de control y cerro la puerta, corrió por los estrechos pasillos de mantenimiento y llego hasta donde se le había caído él espejo encima... Entonces por primera vez desde que se levanto aquella mañana pudo recordar. Recordó como había llegado a la casa de los espejos y como se le había caído este encima lanzándole contra él suelo. Su pánico se convirtió en alivio, sabia lo que estaba pasando y le pasaba cada día: estaba soñando. "Una terrible pesadilla" pensó.

Entonces se giro y vio algo que le llamo la atención: Un fragmento del techo en el suelo cercano a la sangre que asumía había venido de el y con una mancha roja que bien parecía sangre a medio secar, instintivamente se toco la parte superior de la cabeza y allí seguía la herida que le había causado el espejo... ¿El espejo?

Entonces acompañados de un terrible dolor de cabeza le vinieron por primera vez verdaderos recuerdos. ¿Le vinieron recuerdos? No. Le vino el recuerdo de sus recuerdos: Sabia que entro en la casa de los espejos, sabia que quería ver su rostro, sabia que había oído un ruido, notado un golpe y caído al suelo, sabia que aquello era real. La realidad en la que le parecía haber estado hace una eternidad fue solo sueño y su sueño actual era la realidad. Fue entonces cuando noto de nuevo su horrible aliento, se toco los dientes donde noto la suciedad y el sarro de meses de descuido, se toco la cara y la barbilla donde encontró una larga barba y noto de nuevo ese hambre atroz de varios días sin comer. No era capaz de recordar nada anterior a la visita a la casa de los espejos "El golpe debe haberme producido algún tipo de perdida de memoria" pensó con inusual calma... Pero esta calma no tardo en consentirse en pánico en el momento que se dio cuenta de la situación en la que se encontraba. En un mundo nuevo y extraño, solo, muerto de hambre y sin ningún recuerdo. Rápidamente y mientras sollozaba con la cara llena de lagrimas volvió por los estrechos pasillos de mantenimiento a la sala de control donde abrió la puerta que daba al exterior: De nuevo la niebla naranja, él aire seco y arenoso, las casetas abandonadas y hundidas. "¿Que ha pasado? ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Cómo es mi rostro? ¿Donde esta el resto de la gente? ¿Seguirá eso ahí fuera?" pensó.

¿Puede la curiosidad vencer al instinto de supervivencia, al hambre, al miedo y al sentido común juntos? Esta vez lo hizo, sintió uno de sus ataques de curiosidad que le llevo a salir de la sala de control. Puede que estuviera loco, que fuera por el golpe o que aun no acabara de creer que ese nuevo mundo era real pero salió.

Escucho el conocido golpe seco, fue derribado contra el suelo, noto el contacto con eso, noto alzarse la "pierna", un golpe en la cabeza que le causo un segundo de dolor... Y volvió a soñar.

The End

0 comments about this story Feed